sábado, agosto 13, 2005

Hoy no pude mirar hacia otro lado

Hoy no pude mirar hacia otro lado. Lo reconozco, a veces, la capa de hipocresía que nos envuelve a la clase burguesa, tiene sus huecos. Por uno de esos, se me ha escapado el control que ejerzo contra las cosas desagradables. Por uno de esos, se ha introducido el documental sobre el hambre de Informe Semanal. Por uno de esos, algo se ha movido dentro de mí.

A pesar de mis estudios de economía, no logro comprender como podemos permitirnos que paises enteros como Somalia, Sudán, ahora Níger y mañana Mali, pasen hambre. Todos los años destruimos excedentes para evitar que los precios bajen y no se arruinen los agricultores y ellos siguen pasando hambre. El error fácil sería decir que es culpa del capitalismo. No, la culpa es nuestra.

Es nuestra porque generaciones completas mueren o sufrirán la desnutrición en sus entrañas. Es nuestra porque todo el odio que les estamos haciendo acumular, lo pagaremos con creces. Es nuestra porque permitimos que demagogos y asesinos ocupen la dirección de esos países, mientras pactamos con ellos acuerdos comerciales. Es nuestra porque con enviar a ONGs creeemos que hemos hecho todo lo posible.

Miedo me da pensar que la evolución, la tecnificación y el progreso en todas sus áreas tiene como resultado volvernos insensibles o peor... egoístas. Es la falta de empatía lo que definió la maldad de los criminales de guerra nazis. Uno de mis temores es: ¿Cuánto de empatía me queda?

Son sólo reflexiones surgidas de ver unos niños que se estaban muriendo de hambre. Por lo tanto, la única pregunta que queda es: ¿Cómo podría hacer yo más?

Saludos desde la oscuridad ...